Relexiones sobre el libro ¨Comunidades, Utopías y Futuros Debates para el Siglo XXI¨

0

El libro que hoy comentamos es una obra colectiva en la que varios autores dan cuenta y reflexionan acerca de diversas experiencias de organización social que tienen como común
denominador el afán de lograr una vida mejor. Estas experiencias, descritas y analizadas no
son consideradas en esta obra como utopías en el sentido clásico del concepto, esto es, como organizaciones sociales perfectas, sino como “experimentos, proyectos, intentos, movimientos hacía, modelos para, que se realizan con muchas dificultades, que se quedan a medio camino, que no llegan a estabilizarse, se convierten en algo diferente a lo esperado o terminan en distopías”.

El carácter de experiencias de organización social de las utopías que dan contenido a esta obra las alejan de aquellas que fueron producto de la imaginación y que pretendían abrir el camino hacia formas alternativas de organización social, en las que las calamidades de la sociedad realmente existente son superadas para dar paso a formas ideales de convivencia.

En ese sentido, las historias contenidas en este libro describen y analizan los retos y las estrategias que para superarlos realizan diversas comunidades, en el contexto social en el que se encuentran situadas. No hablan pues de utopías imaginarias, sino de realidades concretas en su complejidad característica.

En la historia de la humanidad, este tipo de utopías se hacen presentes con mayor frecuencia a partir del surgimiento y desarrollo del modo de producción capitalista. La desigualdad social, la miseria, el despotismo y la infelicidad exacerbadas por las nuevas relaciones de producción que se abrieron paso hace ya 500 años, son las calamidades que no pocos buscaron superar mediante la implementación de formas alternativas de organización social y económica. Tal es el caso del experimento social impulsado por Robert Owen en 1825 llamado “Nueva Armonía”, en Indiana, Estados Unidos. La suerte de este experimento, como la de casi todos los de su tipo, fue el fracaso tras sucumbir al poder de la influencia del entorno dominado por las relaciones capitalistas de producción.

La lectura de las historias contenidas en este libro pone de manifiesto este serio problema, tal vez el más grande, que enfrentan todos los experimentos utópicos: el de coexistir con un mundo donde el capitalismo globalizado se ha asentado con firmeza y tiende a devorar todo a su alrededor transformándolo a su imagen y semejanza, constituyéndose así en un formidable obstáculo para cualquier proyecto de cambio social, lo que cuestiona permanentemente la viabilidad de los proyectos sociales alternativos existentes.

Es la necesidad de dar respuesta a este cuestionamiento lo que ha llevado a diversos pensadores en el campo de las ciencias sociales, a teorizar sobre el cambio social, sus posibilidades y la mejor manera de llevarlo a cabo. Destaca sin duda la teoría social de Marx, una teoría para la emancipación social que busca construir una sociedad distinta a la sociedad capitalista, libre de explotación y miseria, en la que florezcan la libertad y la democracia como condición para que el ser humano alcance su realización plena.

Lo que hace peculiar esta teoría es que parte de un profundo estudio de la sociedad capitalista y del modo de producción que la caracteriza, para, a partir de ese diagnóstico, trazar un conjunto de líneas de acción encaminadas a sustituirla por nuevas formas de organización social basadas en nuevas relaciones de producción. La propuesta de Marx, a diferencia de las experiencias descritas y analizadas en este libro, es una propuesta de alcance global, ya que el sistema capitalista es, desde el siglo XIX, el sistema hegemónico en el mundo. En la perspectiva de Marx, los experimentos sociales acotados a un contexto particular tienen pocas posibilidades de sobrevivir, como la misma historia lo ha demostrado una y otra vez. En otras palabras, para esta teoría del cambio social, la respuesta a la interrogante sobre la viabilidad del cambio social en el marco del capitalismo es en el sentido de articular todos los esfuerzos de resistencia y de cambio para librar unidos una lucha por la transformación social. Las utopías sociales aisladas tienen muy escasas, por no decir nulas, posibilidades de realizarse. Esa es una cuestión que se erige como el reto para esas experiencias sociales en el siglo XXI.

Ahora bien, lo anterior no significa que los esfuerzos para construir una forma distinta de
convivencia a la del capitalismo deben ser metidos todos en un solo modelo a fin de lograr
constituir un movimiento con posibilidades de éxito. Los casos expuestos en este libro dan cuenta de la gran diversidad de las experiencias sociales, de las estrategias y la acción transformadora que es posible encontrar en el mundo. Pero no obstante tal diversidad, es posible también encontrar lo que más arriba llamamos un denominador común: el afán de lograr una vida mejor, a partir de transformar las relaciones sociales capitalistas en otras basadas en el respeto, la solidaridad, el espíritu comunitario, la justicia social y la democracia.

Es este hecho el que permite imaginar la posibilidad de esa articulación que, respetando las diferencias y con base en la solidaridad y la ayuda mutua, eleve la fortaleza de esas utopías sociales en construcción para resistir a la influencia del entorno y constituirse en alternativas viables de cambio social para el ser humano común y corriente.

Otro aspecto importante para alcanzar la viabilidad de estas utopías tiene que ver con lo que, desde la sociología, se denomina su “estructura interna”. Enrique González Matas, en un artículo intitulado “Modelo estructural de análisis de las utopías sociales” plantea que toda utopía social tiene 4 elementos estructurales, a saber:

a) Una filosofía sociopolítica que haga posible el necesario consenso social al interior del grupo y del cual derivan las normas que rigen la convivencia social.
b) Una estructura económica y social que permita al grupo social dar satisfacción a sus necesidades vitales y que es la base del tipo de relaciones sociales que la caracterizarán, esta estructura debe ser congruente con la filosofía sociopolítica del grupo social.
c) Un sistema educativo inspirado en una filosofía pedagógica explícita o tácita cuya función es socializar a los integrantes de la comunidad en “los valores, normas, ideas, costumbres y actitudes” que corresponden a los dos elementos anteriores y constituyen la cultura distintiva del grupo social.
d) Un concepto antropológico que desarrolla el mito de un hombre nuevo que debe ser producto de la educación, de la acción del sistema educativo del que hablamos en el inciso anterior. Una sociedad no se transforma si no se transforman a los seres humanos que la integran.

En la medida en que una utopía social cuente con estos elementos estructurales y los desarrolle, y en la medida en que trascienda los límites de la autarquía para unirse en un amplio frente de utopías que desafíen el orden prevaleciente, en esa medida tendrán posibilidades reales de lograr su propósito de construir un mundo mejor.

Por. Armando Duarte Moller, Sociólogo y Doctor en Estudios para el Desarrollo Global.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE