Este movimiento interno, que no grupo ni facción, nace pues como respuesta a la inconformidad existente en un amplio sector de la militancia de Morena que se siente desplazada de la toma de las decisiones importantes del Partido y que considera que el principio de que en Morena debe mandar la militancia y no las cúpulas dirigentes del partido no se ha cumplido cabalmente. Su bandera principal fue pues, la democratización de Morena, es decir, el empoderamiento de la base militante y la reconstrucción de su institucionalidad al tenor de los principios éticos y políticos plasmados en sus documentos básicos, todo con el objetivo de hacer de Morena el Partido que requiere la 4T.

El sábado 25 de junio se realizó en la Ciudad de Tijuana, la llamada 1ª Convención Estatal Morenista. Este evento es derivado de los acuerdos de la 1ª Convención Nacional Morenista, que se celebró a su vez en la Ciudad de México en los primeros días del mes de febrero próximo pasado y que reunió a miles de militantes y simpatizantes de Morena preocupados por la situación de este partido caracterizada, entre otras cosas, por la debilidad institucional, por la estrechez de los cauces y prácticas democráticas y, consecuentemente, por estilos de mando verticales y autoritarios.

Planteadas así las cosas, el movimiento de la Convención Nacional constituyó un fuerte atractivo para decenas, cientos de miles de militantes de Morena a lo largo y ancho del país, que vieron en él la oportunidad de articular nacionalmente estas inquietudes y traducirlas en acción política para alcanzar tan elevados fines. Difícilmente podría haber alguna persona que, asumiéndose como simpatizante de la 4T, militante o simpatizante de Morena, no estuviera de acuerdo con los objetivos principales de este movimiento.

En mi caso particular, después de haber sufrido en carne propia las consecuencias de estilos gerenciales y verticales de dirección del Partido y la opacidad y ausencia de mecanismos democráticos en la selección de dirigentes y candidatos, me sentí altamente motivado para participar en este movimiento que, repito, no surgió como grupo faccioso al interior del Partido.

Sin embargo, con el paso del tiempo las actividades del movimiento en Baja California comenzaron a recorrer caminos que no corresponden, en mi manera de ver, a sus propósitos originales. Surgió un diferendo entre quienes habíamos decidido organizar la Convención Morenista de BC que no pudo superarse mediante el diálogo y el debate fraternos. Se impusieron estilos viciados de hacer política y prevalecieron el protagonismo, la irracionalidad y la politiquería, solapada incluso por las cabezas visibles del movimiento a nivel nacional. Todo ello dio al traste con este movimiento en BC lo que se expresó en la celebración de una 1ª Convención Estatal Morenista que quedó mucho a deber.

Algunos de los hechos en los que sustento mis afirmaciones son:

  1. Que el movimiento abarató sus demandas al subordinar los objetivos principales de democratizar al Partido y reconstruir su institucionalidad, al propósito muy menor de exigir las renuncias del actual Presidente y Secretaria General del partido, como si ese solo hecho corrigiera la situación de nuestra organización. Este hecho, que se manifiesta en los acuerdos dados a conocer en la Conferencia de Prensa del viernes 23 de junio por un conjunto de integrantes de este movimiento encabezados por John Ackerman, donde esta demanda aparece en primerísimo lugar, conduce en mi opinión al movimiento a un callejón sin salida, por una senda de confrontación sin posibilidad de acuerdo político alguno entre las diversas corrientes de pensamieto existentes en Morena, que asegure la unidad del partido y su viabilidad en el corto plazo. Además, en sí favorece la división al interior del movimiento entre quienes están de acuerdo y los que no con esta demanda, al mismo tiempo que limita las posibilidades de crecimiento del mismo. Es decir, que quienes consideramos una demanda menor las renuncias de Delgado y Hernández no tenemos cabida en ese movimiento.
  2. Al asistir a la Convención Estatal Morenista pude percatarme de la presencia destacada de integrantes de Morena en Baja California que han militado abiertamente en una corriente al interior del partido que se ha caracterizado por sus prácticas políticas sectarias y antidemocráticas, que hizo del autoritarismo, del uso de recursos públicos, del clientelismo y el acarreo sus formas comunes de hacer política. Su presencia en la Convención Estatal Morenista fue totalmente anticlimática. ¿Cómo pueden enarbolar las banderas de democratización, de rescate de los principios éticos y políticos de Morena aquellos que en su práctica política se han caracterizado por violarlos consuetudinariamente? La presencia de esta corriente, cuya hegemonía al interior de Morena BC ha declinado notoriamente, demuestra que están utilizando el movimiento de la Convención para reposicionarse ante la ingenuidad, o la indiferencia, o francamente la complicidad de los promotores de la Convención tanto a nivel nacional como local. Esta corriente al interior de Morena tiene claramente un conflicto político con la actual administración Estatal encabezada por la Gobernadora Marina del Pilar Ávila, y en su afán por demeritar su gestión no reparan en aprovecharse del Movimiento de la Convención para sus fines muy particulares, desviando a aquella de sus verdaderos objetivos. El mismo Ackerman fue engatusado y se sumó a estas críticas, ligeras y sin fundamento, sin ocuparse de tener mínimo cuidado de verificar aquello que se le susurró al oído por personajes destacados de esa corriente. Si a pesar de identificarla, los promotores del movimiento convencionista, tanto nacionales como locales, deciden guardar silencio, entonces estarían incurriendo en un pragmatismo corrupto que justifica lo injustificable con tal de lograr sus propósitos. En Morena, el fin no justifica los medios. No se puede enarbolar la bandera de rescatar los principios éticos de Morena y al mismo tiempo pisotearlos.

El movimiento de la Convención Nacional transita peligrosamente por una ruta de colisión y lo acerca a convertirse en una simple facción al interior del partido, de esas que el estatuto establece que no deben existir. Considero que la dirección de este movimiento debe reflexionar autocríticamente su proceder y realizar los ajustes necesarios para asegurar su viabilidad y apego a los principios implícitos y explícitos de los acuerdos de la Convención Nacional de febrero de 2022.

Por lo pronto, en lo personal me deslindo de este movimiento en tanto no corrijan su actitud. Considero que si realmente se busca re-unir al partido, el camino de la colisión abierta no contribuye en nada. Yo soy partidario de que en vez de dinamitar puentes hay que reforzarlos, o construirlos donde no existan, mediante un debate serio, respetuoso y democrático. En Morena no hay pensamiento único, sino principios democráticos y el derecho a disentir. La diatriba, es decir, la condena sin sólidos argumentos y sin el mínimo respeto a compañeros del propio partido no forma parte de los recursos que los militantes debemos utilizar en nuestras relaciones.

Rechazo por ligeras e infundadas las críticas a la gestión de la Gobernadora Marina del Pilar Ávila y refrendo mi convicción de que es nuestro deber contribuir en todo lo que esté a nuestro alcance, a que dicha gestión sea lo más exitosa posible en aras del fortalecimiento de nuestra causa: la 4T. No me opongo a que se hagan las críticas necesarias, pero hay formas de hacerlo para mejorar y, sobre todo, para evitar hacerle el caldo gordo al verdadero enemigo, el conservadurismo.

En lo personal, seguiré luchando al interior de Morena por hacer que éste sea realmente la esperanza de México apegándome en mi proceder a los principios éticos y políticos que le dieron origen y que están plasmados en nuestros documentos básicos.

2 comentario en "LA CONVENCIÓN EN SU ENCRUCIJADA"

  1. Me sumo y secundo el posicionamiento de nuesto compañero de partido, Maestro Armando Duauarte Moller Consejero Estatal de ¨morena ¨ Baja California
    Nuetro deber como miembros de nuetro partido es luchar por la Integridad y Etica politica de la militancia y el fortalecimiento de ¨morena¨ , reinvindicando con la practica nuestros principios Eticos basicos, No mentir, No robar y No traicionar.
    Teniendo el derecho a disentir y debatir, tambien a plantear criticas constructivas, bien fundamentadas, sin especulaciones destructivas, buscando siempre el fortalecimiento de nuetro partido y el gobierno emanadao del voto del pueblo a favor de ¨morena¨.
    Porque la unica razon de existir como gobierno es poniendolo al servicio del pueblo.
    Porque solo el pueblo puede salvar al pueblo y solo el pueblo organizado puede salvar a la nacion.

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