CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES DEL 5 DE JUNIO

Foto. Monero Hernández. Caricatura.

De la información proporcionada por el INE a través de su Programa de Resultados Electorales Preliminares, mejor conocido como PREP, correspondientes a las elecciones celebradas el pasado 5 de junio, se desprende una primera conclusión: Morena avanza de manera muy clara hacia su consolidación como la primera fuerza política del país, ya que ahora, además de la Presidencia de la República y del Congreso de la Unión, ha logrado ganar, en apenas tres años y medio, las elecciones en 20 estados de la federación sin contar numerosos distritos locales y municipios.

En efecto, en las elecciones del 5 de junio Morena ganó las gubernaturas de los estados de Hidalgo, Oaxaca, Tamaulipas y Quintana Roo, es decir, 4 gubernaturas de 6 que estuvieron en disputa y que todas eran gobernadas por la hoy oposición conservadora, la cual solo logró retener 2 las de Aguascalientes y Durango.

Estos resultados, sin ser aún los definitivos ya que, de acuerdo al proceso electoral mexicano, a partir del miércoles 8 de junio inició el recuento oficial de los paquetes electorales mismo que terminará hasta el domingo 12, no parece que vaya a haber cambios significativos con respecto a los resultados del PREP, por lo que éstos pueden ser considerados válidos para el análisis político.

De entrada, se puede afirmar que, sin duda alguna, este rápido y contundente avance de Morena tiene su explicación en el enorme prestigio y el consecuente apoyo popular que tienen Andrés Manuel López Obrador y su gestión al frente del Gobierno de la República, a pesar de la intensa campaña sucia que cotidianamente llevan a cabo sus opositores y de la adversidad de los tiempos en los que le ha tocado gobernar. Este prestigio se ha traducido, políticamente hablando, en el enorme éxito electoral de Morena y sus candidatos. Desde luego no es la única causa, hay que darle su mérito a los candidatos y a los militantes de Morena que seguramente también han contribuido, en la mayoría de los casos, a lograr tales victorias, pero sin duda alguna, el prestigio de AMLO y su gobierno sí es la causa principal.

Ahora bien, estos resultados electorales logrados en este tiempo tienen objetivamente consecuencias en el corto y mediano plazo que vale la pena considerar. En primer lugar, hay que destacar que el año próximo se renovarán 2 gubernaturas más, ambas actualmente ostentadas por el PRI. Se trata nada más y nada menos que las correspondientes a los estados de México y Coahuila, dos gubernaturas representativas del priísmo más rancio y constituyen los bastiones más importantes de esta fuerza política en la actualidad. Coahuila es la cuna del clan de los hermanos Moreira y el Estado de México la sede del famoso “Grupo Atlacomulco”, del que han surgido los Hank, los Del Mazo, Videgaray y Peña Nieto, el grupo político dominante en ese partido durante la época del neoliberalismo.

De continuar la tendencia electoral de Morena, esos dos bastiones del priísmo se encuentran bajo acecho y las posibilidades de que le sean arrebatados por el pueblo son muy grandes. Si esto sucediera, las posibilidades de que la coalición conservadora pudiera disputar con alguna posibilidad de éxito la presidencia de la República en 2024 prácticamente habrán desaparecido. Para nadie es desconocido que las tesorerías de los gobiernos estatales han sido la fuente de recursos para el tipo de campañas que tanto el PRI como el PAN están acostumbrados a realizar, y en el escenario antes descrito, estos partidos habrán perdido 22 estados por lo que sus posibilidades de financiamiento se verán muy comprometidas, tanto por el hecho de que ya no podrán meter mano a los recursos del erario de muchos estados, ahora gobernados por Morena, como por la dramática reducción de su financiamiento público ante la pérdida de votos.

Es esta la razón por la que las campañas de 2023, en particular la del Estado de México, uno de los estados más ricos del país, se convierten desde ahora en una de esas batallas consideradas decisivas porque de su desenlace depende la sobrevivencia misma de alguno de los contendientes, en este caso, la oposición conservadora. Es previsible que los partidos políticos se pertrechen con todo para librarla. Ya Morena anunció que desde ahora comienzan los preparativos e inmediatamente después la oposición ha declarado en el mismo sentido. Va a ser, sin duda, la campaña electoral más larga e intensa después de la presidencial de 2018, y los resultados de las elecciones del 5 de junio pasado han colocado al conservadurismo al borde del abismo.

Todo parece indicar, y los resultados de las elecciones del 5 de junio así lo indican, que la 4T dispondrá, al menos, de 6 años más para avanzar en el cambio de régimen y consolidar la revolución de las conciencias. Si esto sucede, en el mediano y largo plazos el cambio iniciado en 2018 con el triunfo de AMLO avanzará en amplitud y profundidad transformando radicalmente la realidad mexicana.

Por último, este somero análisis quedaría trunco si no dedicamos unas líneas a Morena y el papel que le corresponde en este proceso. Este partido surge como respuesta a la necesidad de que el movimiento contara con un instrumento político propio para librar la lucha por el cambio verdadero. Es un partido muy joven, con menos de una década de existencia y, a pesar de su corta edad y tal como señalamos anteriormente, ha logrado ya ganar el gobierno federal, los gobiernos de 20 estados de la República, el Congreso de la Unión y más de 20 congresos locales, así como numerosas alcaldías, presidencias y agencias municipales. Todo esto además, en medio de una crisis institucional producto, sí, de su juventud y vertiginoso crecimiento pero también, de las contradicciones existentes en su interior y que no han podido ser superadas adecuadamente.

Hoy Morena adolece de sólidas estructuras en todos los niveles, incluidos su Comité Ejecutivo Nacional y su Consejo Nacional. Este hecho lo hace vulnerable y limita su capacidad para ampliar el alcance de sus logros. Para muestra ahí están las alcaldías de la CDMX y municipios del Estado de México que gobernaba hasta antes del 2021 y que a partir de las elecciones de junio de ese año pasaron a manos de la oposición. Esto es expresión de su debilidad orgánica y de un insuficiente convencimiento de sectores de la población cuyo voto no es estratégico, sino coyuntural, es decir, determinado por acontecimientos puntuales, no por los grandes objetivos del movimiento.

Es por ello que Morena debe acelerar el paso no sólo en la construcción de la estructura territorial para dar la pelea en las elecciones, sino en la formación de auténticos organismos políticos de base donde los ciudadanos procesen la transformación de sus conciencias, interioricen y ejerzan los principios democráticos y dominen el arte y la ciencia de la política. Solo así la 4T logrará una larga vida para bien del pueblo de México. Ojalá que la dirigencia de Morena y sobre todo, sus bases militantes, estemos a la altura del desafío.

Armando Duarte Moller, Consejero Estatal de Morena en Baja California.

Doctor en Estudios de Desarrollo Global, Sociólogo y académico universitario.
Coordinador Distrital del Partido Morena en Ensenada.
Consejero Estatal de Morena en Baja California.

Twitter: @MollerDuarte

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